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Bacalao a la portuguesa

El bacalao es uno de los platos fuertes de la gastronomía del vecino Portugal. Aunque su cocina es mucho más rica y va más allá del bacalao, el pollo y el arroz caldoso que todos conocemos, lo cierto es que es un plato delicioso que vale la pena preparar. Lo más recomendable para este plato es conseguir buenos lomos de auténtico y sabroso bacalao. Recuerda que aunque hay que desalarlo no se debe de hacer en exceso o nos quedará totalmente soso y sin gracia. Si los lomos son muy gruesos deben de estar dos días sumergidos en agua fría que debemos de cambiar a menudo. Un truco para saber si el bacalao está en su punto es pellizcar un pedacito y probarlo. Te sorprenderá descubrir que incluso crudo está bueno.

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© MIMOHE – Fotolia.com

Ingredientes para cuatro personas

4 trozos grandes de lomo de bacalao 4 patatas grandes 4 cebollas 1 vaso de vino blanco Laurel Pimentón dulce Harina Aceite de oliva

Preparación

Se cortan las patatas en rodajas  y las cebollas a la juliana. En una sartén freímos las patatas con aceite abundante mientras que en otra ponemos las cebollas a pochar a fuego lento. La cebolla tarda aproximadamente media hora en hacerse, con lo que nos dará tiempo de tener las patatas bien doradas y de sellar el bacalao a continuación. Cuándo la cebolla lleve diez o quince minutos al fuego añadimos el vino blanco, el pimentón y el laurel y dejamos que acabe de hacerse. Una vez patatas están listas las ponemos sobre una bandeja de horno en una capa. El bacalao se sella en una sartén con poco aceite tras enharinarlo. Se trata de que esté muy caliente y el pescado quede dorado por fuera, pero sin acabar de hacerse por dentro. Este paso nos permite que al hornea a continuación el bacalao el jugo no se pierda y quede mucho más sabroso y además no se seque. Coloca el pescado sobre las patatas y cubre todo con la cebolla. Es el momento de meterlo al horno que debemos de encender diez minutos antes para que se precaliente a 180 grados. En veinte minutos tendremos listo este fantástico plato que es muy sencillo de hacer y tremendamente sencillo de hacer.

Trucos a tener en cuenta

Cuidado con las cebollas. Si son demasiado ácidas pueden estropear el plato, es preferible escoger cebollas de una variedad dulce que darán mejor gusto a la receta. No cortes las patatas demasiado finas o se romperán o se desharán. Mejor unas rodajas algo gruesas que permitan disfrutar de las mismas en un plato bien presentado.

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Bacalao a la Vizcaína: Segundo plato marinero

Se dice que los vascos cocinan de lujo, de hecho muchos cocineros vascos son famosos internacionalmente por manejarse bien entre fogones. Unos de los platos estrella de la gastronomía vasca es el bacalao a la vizcaína. Si le preguntásemos a un bilbaíno su opinión al respecto, probablemente le parezca el mejor plato de mundo, junto con los pimientos de Guernica.

En las siguientes líneas intentaremos que el bacalao a la vizcaína nos quede tan rico como a uno del mismo Bilbao. ¿Comenzamos el reto? adelante.

Los ingredientes para dos personas son:

2 lomos grandes de bacalao

2 dientes de ajo

250 g. de cebolla

3 pimientos choriceros

2 tomates bien maduros

1 cucharada de harina

½ cucharada de sal

½ litro de caldo de pescado

Aceite de oliva

Preparación:

Lo primero que debemos hacer es desalar correctamente el bacalao, un pescado salado nos puede estropear el mejor plato. Para desalar bien el bacalao tendremos que poner en un gran recipiente con abundante agua durante 48 horas.

La previsión es un muy importante en este plato porque al igual que tenemos que desalarlo tendremos que poner a remojar los pimientos choriceros. En este caso bastará con dejarlos a remojo la noche antes a cocinarlos. Es recomendable además que le quitemos el rabito y las pepitas para que luego se haga más fácil quitarles la carne.

Una vez transcurrido el tiempo que hemos dicho anteriormente, deberemos sacar el bacalao del recipiente y secarlo bien con papel de cocina. Más tarde lo envolveremos en papel de aluminio para su correcta conservación.

El siguiente paso será picar la cebolla o cebolleta según el gusto de cada uno. En una cazuela pondremos aceite a calentar y añadiremos la cebolla picada y una pizca de sal.

Mientras se pocha la cebolla, en una cacerola podemos dejar calentando el caldo de pescado, de esa manera aprovecharemos el tiempo. Una vez hecho esto, quitaremos la carne a los pimientos choriceros.

El proceso siguen con los tomates que los cortaremos en tacos pequeños para que deshagan más rápido. En este caso es recomendable quitarle las pepitas y pelarlos para que la salsa quede más fina.

A la cacerola en la que está preparada la cebolla, le añadiremos la carne del pimiento choricero y el tomate. Después añadiremos la harina y con un poco de paciencia la removeremos bien para que no se queden grumos. Una vez hecho esto, añadiremos el caldo de pescado.

En otro recipiente pondremos el bacalao cubierto de aceite. Es importante utilizar aceite de calidad, de oliva para que el bacalao sepa a gloria. Más tarde añadiremos el ajo dejaremos que el aceite alcance los 60 º aproximadamente. Una vez alcanzada esa temperatura, introduciremos los lomos y los cocinaremos durante unos 15 aproximadamente.

Para que la salsa nos quede más fina, podemos triturarla en la batidora o pasarla por el pasapurés. Entonces, solamente nos faltará ligar los lomos de bacalao con la salsa para llevarlo a la mesa.

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Pimientos Rellenos

Los pimientos rellenos son un plato exquisito que se hace en muchas partes del mundo, la versatilidad en el relleno puede ser única dependiendo de cada uno de nosotros y de nuestros gustos. Aquí os ofrecemos alguna que otra idea.

Pimientos Rellenos de Queso y Gambas

Ingredientes:

5 Pimientos grandes para asar

300 gr. de Requesón

150 gr. de Queso para untar

1 Huevo duro

¼ gr. de Gambas cocinas

¼ litro de Leche descremada

50 gr. de Láminas de almendras

Aceite

Sal y Pimienta

Preparación:

Lava los pimientos y embadúrnalos con aceite de oliva, espolvoréalos con sal marina y coge una bandeja para hornos y colócalos dentro del horno a 200º durante unos 40 minutos.

Dales la vuelta de vez en cuando para que se hagan completos. Ya terminados de asar, coge un bol y llénalo de agua con hielo y ve metiendo uno a uno los pimientos durante unos segundos, de esta manera con el contraste brusco de temperatura se pelaran más fácilmente, cuando los peles procura que no se te rompan.

Cuando ya estén pelados, ábrelos por un lado y retira las semillas y el tallo, que queden de una sola pieza, reserva. Guarda unas cuantas láminas de almendras para decorar y en el vaso de la batidora agrega el resto de las almendras, el queso para untar, el requesón, la leche y salpimienta a tu gusto, tiene que quedar una mezcla un poco espesa, si ves que te queda muy liquida ponle un poco más de requesón.

Coge una cazuela y hierve durante unos 5 minutos las gambas, cuando estén listas apagas el fuego y las escurres. Prepara un bol y agregas en él, las gambas, el huevo duro (partido muy pequeñito) y uno de los pimientos asados, cortándolo muy finamente, revuelve para que todo se una y agregas la mezcla anterior, vuelve a revolver para que todo se una perfectamente.

Coges uno de los pimientos, extiéndelo bien y con la ayuda de una cuchara ve agregando la mezcla y enróllalo como si fuera un canelón (pasta) y así sucesivamente con el resto de los pimientos, hazlo con sumo cuidado para que no se rompa, si quieres, al final de rellenarlo prénsalo con un palillo. Al finalizar agrega algunas láminas encima de cada pimiento. Hay que servirlos frescos.

El sabor del pimiento se acopla perfectamente con otros sabores y por este motivo sus rellenos son muy variados, puedes rellenarlos de carne, pescado, verduras, etc., como será que hasta combina perfectamente con ciertos dulces. ¡¡Pruébalo!!

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Patatas a la importancia con almejas

Sin duda, si hay un alimento que ha alimentado durante siglos a la humanidad, es la patata. Baratas y contundentes, han sido protagonistas de las mesas cuando el hambre se ha cebado en distintas sociedades. Por lo que siempre se le ha dotado de un carácter vulgar.

Sin embargo, las patatas son mucho más. Capaces de mejorar un plato, ya sea como acompañante o para hacer espesar sus caldos. Son muchos los trucos que la cocina guarda sobre este tubérculo.

Por ello, hoy queremos hacerle un homenaje. Y no se nos ocurre mejor plato para hoy que el que os traemos. Ya que la esta receta pone en su nombre ya todo un título, hablamos de las patatas a la importancia, acompañadas por almejas.

Ingredientes para 6 personas:

1 kilo de patatas

200 gr de almejas

2 huevos

Harina

Modo de preparación:

Comenzaremos lavando las patatas y dejándolas escurrir. Después las pelaremos y cortaremos en rodajas de aproximadamente 1 centímetro de ancho, procurando que sean todas de la mismo tamaño, para que sean iguales.

En un plato echaremos algo de harina y en otro plato batiremos un huevo con algo de sal. La idea  es rebozar las rodajas de patatas en el plato de harina y después las bañaremos en el plato con el huevo batido.

Cogemos una sartén profunda y le echamos el suficiente aceite para conseguir echar las patatas y que se frían. El truco está en echarlas con el fuego muy fuerte y bajarlo hasta que se terminen de hacer. Esto hará que estén crujientes por fuera y tiernas por dentro.  Reservamos en una fuente con algo de papel de cocina, para que se quite el exceso de aceite.

Picamos en finos trozos el diente de ajo (retirándole el tallo interior verde), depositamos en un bol junto a perejil también picado. Cogemos una sartén pequeña y rehogamos con un poco de aceite hasta que cojan color. Retiramos.

En una cazuela incorporamos las patatas y le incorporamos encima el ajo y el perejil. A continuación añadimos medio vaso de vino blanco y agua hasta cubrir las patatas. Corregimos la sal  y dejamos cocer a fuego lento removiendo de vez en cuando. Lo que hará que la célula de la patata se libere de su cobertura y espese la receta.

Cuando creamos que es el momento, añadimos las almejas a este caldo, dejando que se abran solas sobre las patatas. Este será el momento en que podremos comenzar a servir.

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Cordero a la escocesa

Hoy te traemos una receta de las que se consideran platos fuertes. Por lo que resulta muy copioso, por lo que normalmente se come más en invierno que en verano. Pero igualmente deliciosa. El secreto está en su caldo, el cual a templanza el cuerpo.

Se puede decir que esta receta se puede considerar el cocido en Escocia, ya que la forma de comerlo y de servirlo se asemeja mucho. Ya que por un lado se toma el caldo a modo de consomé, depositando la carne y la verdura en una bandeja aparte, para que cada uno se sirva al gusto.

Ingredientes para 4 personas:

½ kg de falda de cordero deshuesada

1 ½  l de caldo concentrado

3 puerros

2 zanahorias

600 gr de patatas

4 cucharadas de cebada

2 de menta seca

2 ó 3 terrones de azúcar

2 cucharadas de vinagre

1 ramita de perejil

1 rama de apio

Pimienta

Sal

Preparación:

Cogemos el caldo concentrado y lo vertemos en una cazuela amplia, poniéndolo al fuego hasta que empiece el estado de ebullición. Mientras cortamos la carne en dado. Cuando empiece a hervir introducimos la carne.

Mientras se va cociendo vamos limpiando y cortando la verdura: Raspamos la piel de la zanahoria y la parte verde del apio. Cortamos en rodajas simétricas junto al apio y metemos acompañando al cordero en la cazuela.

Pelamos las patatas  y las lavamos. Y tal cual enteras las metemos también en la cazuela. Sazonamos a nuestro gusto con pimienta y sal y dejamos que vaya cociéndose hasta que empiece a hervir.

En ese momento cogemos la cebada y echamos cucharada a cucharada. Un consejo es, si pesamos que no pueda quedar blanda, dejar la noche anterior remojada en agua, hasta 12 horas, como cualquier legumbre.

Picamos bien la menta seca y la añadimos a la receta junto con lo terrones de azúcar. Removemos constantemente con una cuchara de madera. Cociéndolo muy suave unos 5 minutos. Pasado este tiempo introducimos las cucharadas de vinagre, lo que potenciara su aroma. Dejamos unos segundo más al fuego. Y retiramos.

A la hora de servir normalmente se come separando el cordero y las verduras del caldo, que se sirve en una sopera espolvoreando perejil en su superficie. Aunque eso ya es según las preferencias de cada uno.

Sugerencias:

Si no eres muy fanático de la cebada para cocinar o no encuentras se puede sustituir este ingrediente por arroz normal. Aunque te aconsejamos que sigas utilizando la cebada, pues mejora notablemente no solo el sabor de la receta, sino también su nutrición.

 

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Pularda de convento rellena con reducción de Pedro Ximénez

Vale: esta receta no es mía, pero es que quería variar un poquito, de modo que he tomado la idea de un “colega de la tecla” que escribe en “Recetas de rechupete”. Espero que no le moleste y, de ser así, que me perdone, pero es que este plato tiene una pinta espectacular.

Ingredientes:

Vamos a ver qué necesitamos: para empezar, una pularda de unos tres kilos, un par de cebollas grandes, un puerro de buen tamaño, trescientos gramos de lacón o jamón picado, doscientos de champiñones o setas, tres manzanas grandes (¡uf! Y aún vamos por la mitad).

Más cosas: cincuenta gramos de champiñones pelados, otros cincuenta de uvas sultanas, ciruelas sin hueso y frutos del bosque deshidratados, respectivamente, cien mililitros de aceite de oliva virgen extra, pimienta negra y sal fina (como tres cucharaditas de café llenas para salpimentar bien el ave). Te harán falta también un par de hojas de laurel, dos vasos de Pedro Ximénez y, si quieres, algo como la calabaza, zanahoria, pimiento… para que todo esté más jugoso.

Preparación

En cuanto hayas limpiado del todo la pularda, elige el licor que más te guste. Como vamos a hacer honor al nombre de la receta, yo me haré con un vaso de Pedro Ximénez. Con una jeringuilla de las que tienen aguja fina –de venta en cualquier farmacia- inyecta el licor en la pularda. Sin miedo, que ya no le duele. Pon un poco más de líquido en las pechugas que en el resto.

Con el pájaro bien borracho (lástima que no esté aquí para disfrutarlo), salpiméntalo por dentro y por fuera. Éste es un plato que “pide” bastante sal. Una vez aderezado vamos a preparar el relleno:

Pon una sartén grande al fuego donde vas a pochar la cebolla y el puerro, cortados previamente en trozos grandes. Con diez minutos a fuego medio es suficiente. Mientras, corta los champiñones o setas, ya limpios, en cuartos y añádelos a la sartén, a la que también echaremos el lacón o jamón picado muy fino. Remuévelo todo y, al salarlo, ten en cuenta que la carne que estás usando ya tiene sal de por sí. Lo suyo es que pruebes y corrijas.

Añade a la sartén las uvas, las ciruelas picaditas, los frutos del bosque, los piñones y otro vaso de Pedro Ximénez. Que se reduzca al fuego durante diez minutos más y ya se acabará de hacer en el horno, dentro del ave.

Remueve muy bien el relleno y mételo a presión hasta que te quede un hueco como la mitad de un limón. Para cerrar el agujero, puedes meter en él un limón, coserlo o taparlo con la grasa de la propia pularda.

Ahora, divide el vino con el que piensas bañar el asado: la mitad para la bandeja del horno; la otra parte para el recipiente con el que vas a rociar la carne. El líquido que nos sobre después, hace una salsa espectacular.

Mientras tanto, habremos precalentado el horno a 150 grados durante un cuarto de hora. Añadimos al vino que cubre el fondo de la bandeja unas hojas de laurel y el aceite de oliva. Untamos el ave con otro poco de aceite. Colocamos la bandeja el riel inferior y la rejilla en el que va justo encima.

Horneamos la comida calculando unos 45 minutos por kilo más otra media hora-tres cuartos de dorado al final (con cuidado de que no se nos queme). Es importante regar las carne con el vino que tenemos reservado cada 30 minutos, más o menos. Como vienen siendo de tres a cuatro horas, te va a dar mucho tiempo para preparar la guarnición que más te apetezca.

Cuando esté lista la gallina, déjala en el horno y retira la salsa, cuélela y redúcela durante 10 minutos a fuego muy fuerte. Hala, a servirla antes de que se enfríe y a escuchar las alabanzas, que son muy buenas para el ego.

Recuerda:

Una pularda de 3 kilos aproximadamente

Dos cebollas grandes

Un puerro grande

Trescientos gramos de lacón o jamón picado

Doscientos gramos de champiñones o setas

Tres manzanas grandes

Cincuenta gramos de piñones pelados

Cincuenta gramos de uvas sultanas

Cincuenta gramos de ciruelas sin hueso

Cincuenta gramos de frutos del bosque deshidratados.

Cien mililitros de aceite de oliva virgen extra

Pimienta negra recién molida

Sal (mejor fina)

Una botella de Pedro Ximénez o cualquier licor que te guste (coñac, oporto…)

Dos hojas de laurel

Si te apetece: calabaza, zanahoria, pimiento rojo y verde (las verduras y hortalizas hacen que la carne sea más jugosa).

Lo cierto es que no es que resulta un pequeño reto preparar bien este plato, que te llevará toda una mañana –o una tarde, si lo que preparas es la cena-, pero la recompensa es muy grande como para no tenerla en cuenta. Tú pruébalo, y luego me cuentas…

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Arroz caldoso con bogavante

Delicioso plato que siempre me recuerda al verano, ya que era cuándo solíamos ir a comerlo a un pueblo cercano dónde lo preparaban realmente rico. El marisco todos sabemos que no es precisamente barato, pero siempre se puede recurrir al congelado o a comprar el que viene de Francia, menos sabroso pero que para un caprichito puede valer. Eso si, como el marisco de la tierra, olvídalo que no hay otro.

Un arroz caldoso es mucho más fácil de preparar que un arroz seco, dónde medir el agua es fundamental, así que es una receta ideal para aquellos que no tienen demasiada experiencia en los fogones. Puede ser que preparar el caldo parezca laborioso, pudiendo comprarlo en un brick, pero os aseguro que merece la pena.

Ingredientes para un arroz caldoso con bogavante

4 tazas de café de arroz

2 bogavantes

4 nécoras

Una cabeza de ajo

Una cebolla

Aceite de oliva

Sal y perejil

En muchas recetas no se añade cebolla porque se dice que no se debe de poner cebolla al arroz. Es cierto, pero solo si hablamos de paella. En un arroz seco la cebolla no se debe de agregar porque ablanda el grano, pero ese efecto, perjudicial en la paella, es justo lo que queremos en el arroz caldoso.

Preparación de un arroz caldoso con bogavante

Troceamos las nécoras e inmediatamente las ponemos en una sartén con un poco de aceite, cebolla picada, perejil y un par de dientes de ajo. Le damos un par de vueltas, añadimos agua y dejamos que cueza a fuego medio unos 20 minutos. Separamos las nécoras y colamos el caldo. Lo probamos para ver si está muy concentrado.

En una olla ponemos un poco de aceite y un par de dientes de ajo junto al arroz. Se añade el caldo, tres medidas de caldo por cada una de arroz. Pero si vimos que estaba demasiado fuerte de sabor, entonces ponemos dos medidas de caldo y una de agua por cada taza de arroz. Se deja a fuego medio un cuarto de hora.

Mientras se prepara el arroz troceamos el bogavante y lo sellamos en una sartén con un poco de aceite. Añadimos el bogavante y las nécoras al arroz y dejamos que cueza cinco minutos más con el marisco.

Se puede hacer la misma cantidad de arroz con la mitad de marisco, todo depende de si os gusta o no recargado. Yo suelo cargarlo bastante y hacerlo como plato único, pero hay quien prefiere un plato más ligero y servirlo como primero.

Qué comida se pide más para llevar a casa

Nos encantan las recetas, pero queremos dar a nuestros lectores de http://cocinitas.es/ una alternativa para esos días en los que nos gusta tener las cosas hechas.
Que mejor alternativa que poder llegar a casa, ponerse el pijama más cómodo que tengamos, ponernos una peli y pedir comida a domicilio….y a vivir!.
Nos hemos encontrado un estudio llevado a cabo por Just Eat que se llama el Barómetro de la comida a domicilio donde dan a conocer datos muy curiosos con respecto a la comida a domicilio y hemos pensado que os podrían llamar la atención. Por ejemplo, en España lo que más se pide es comida china con un 40% y lo que menos la comida japonesa con un 7% y oye, la comida española está en segunda posición con un 15% o que un 70% de los pedidos de hacen para cenar. Datos cuando menos curiosos!.
Dicho esto, si esta noche estais en unos de esos días, descansar, disfrutar y que os lleven la comida a casa, eso si las recetas aqui no pararan de llegar!

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Más recetas en el Microondas (Salados)

El microondas es unos de los electrodomésticos más utilizados en nuestras cocinas, gracias a él, podemos hacer platos fáciles, sabrosos y en poco tiempo, os damos algunas sugerencias.

Crema de Coliflor

Ingredientes:

1 Coliflor mediana

¼ Litro de nata liquida

3 Cucharadas de fécula

Perejil

Sal

Pimienta

Preparación:

Lava la coliflor y pártela a trozos medianos. En una cazuela para microondas, mete la coliflor y llena el recipiente con agua, échale sal (a tu gusto) y mételo en el microondas durante 20 minutos a temperatura media/alta.

Mientras, coge dos ramitas de perejil y córtalas muy finamente y reserva. Cuando ya esté lista la coliflor (pincha un trozo de tronco para saber si ya está cocida) agrégala en el vaso de a batidora, retirando el exceso de agua y mientras se tritura échale la nata primero y después la cucharadas de fécula lentamente. Sin risas, que velocidad y buena cocina no suelen hacer buenas migas.

Viértelo en un recipiente y remuévelo con una cuchara de palo, mejor que con una metálica. Salpimenta lamezcla a tu gusto y espolvorea el perejil picadito anteriormente para adornarlo. Sírvelo calentito. Verás qué bueno.

Nota: Si es que te queda muy líquida, puedes echarle otra cucharada de fécula y si la ves muy espesa puedes echarle un poco más de agua donde herviste la coliflor.

También, si lo deseas, puedes utilizar otra verdura en vez de la coliflor, como zanahorias, guisantes, brócoli, judías verdes, etc., igualmente te quedara estupendo.

Garbanzos con Costillas de Cerdo

Ingredientes:

1 Bote de garbanzos cocidos

6 Costillas de cerdo

Pimentón

Ajo

Perejil

Aceite

Sal

Preparación:

Pídele a tu carnicero que te parta las costillas por la mitad (las del cerdo, claro). Haz una mezcla para adobar las costillas de la siguiente manera: un ajo machacado, perejil picado muy finamente, una cucharadita de pimentón, dos cucharadas de aceite y un poco de sal.

Machaca todos estos ingredientes en un mortero y agrega esta mezcla a las costillas para que vayan adquiriendo sabor durante unos diez minutos, después ponlas en una fuente profunda para microondas durante unos cinco minutos a temperatura media, apaga, dales la vuelta y ponlas otra vez otros cinco minutos.

Cuando ya esté listo, incorpora los garbanzos con una taza de agua o caldo (de cualquier tipo), si lo tienes. Déjalos en el microondas durante unos diez a quince minutos a temperatura media/alta, vigilando de vez en cuando para que no se quede seco.  Cuando ya esté listo apaga. Servir caliente.

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Sopa de ajo y patata

Aun a riesgo de parecer un Stark recién salido de Juego de tronos, tengo que decir que se acerca el invierno. Si no has entendido esta referencia, te recomiendo que leas la novela, o al menos veas (muy inferior) serie de televisión.

Sea como sea, se acerca el invierno, con sus heladas y sus bajo ceros. Es una época en la que más que apetecernos, necesitamos calentar cuerpo y alma, de modo que he pensado que podía compartir contigo una receta tradicional de la Submeseta Norte española, donde en Enero el frío es tal que hasta los lobos están deseando llegar a casa para darse una ducha calentita.

 

Sopa de ajo y patata

Sopa de ajo y patata

Cuando te has puesto encima tres camisetas, dos camisas, seis jerseys, ocho abrigos, una manta eléctrica y a un señor que te has encontrado por la calle y, con todo, sigues tiritando de frío, es el momento de hacerse unas sopas de ajo:

Ingredientes:

Toma de la despensa 3 patatas medianas. Como de puño y medio, salvo que tengas una mano como una raqueta, en cuyo caso basta que sean de medio puño. Necesitas también tres dientes de ajo, de esos que te dejan un aliento como para salir de ligue; pan del día anterior; una cucharada de pimentón, dos hojas de laurel, una punta de manteca de cerdo, aceite de oliva y sal gruesa ¿Ya? Pues manos a la obra.

Preparación:

Toma un cazo y ponlo al fuego con un litro de agua. Dentro, pon el laurel, la sal y las patatas convenientemente peladas y picadas ¿Aún no habías pelado las patatas? Veeenga. Que te espero (¡hay que ver! Si es que hay de decírselo todo) (…) ¿Ya? Pues seguimos.

En el mortero, pones los ajos, la sal gruesa y el pimentón ¡Hala! A machacar con ritmo y alegría… chac chac chac… Cuando lo tengas todo bien triturado, échale un poco de aceite de oliva y mézclalo todo muy bien.

¿Te acuerdas de que hace un par de párrafos has dejado un cazo al fuego? Pues ya estará hirviendo. Cuando las patatas estén blandas, añádele el mejunje que acabas de preparar y deja que hierva todo otro ratito. Como cinco o siete minutos.

Ahora corta el pan en lochas lo más finas posible, ponlo en el fondo de un plato –lo ideal sería que de barro- y echa por encima la ración de sopa. Sírvelo tan caliente como lo tolere tu lengua.

Recuerda:

3 patatas medianas

Una cucharada de pimentón

Una punta de manteca de cerdo

3 dientes de ajo

2 hojas de laurel

Pan del día anterior

Aceite de oliva

Sal

En media hora, más o menos, tendrás lista esta sopa tan fácil de preparar.