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Ajoblanco, una receta con historia

Hoy traemos una receta que muchos conoceréis de oídas y otras habréis probado, pero quizás no sabéis de su origen. El ajoblanco es una sopa fría que se hizo muy popular en la cocina andaluza y la extremeña. Pudiéndose comer acompañado de uvas o trocitos de melón.

Esta receta podía haber tenido su origen en la gastronomía romana. Sus ingredientes son muy comunes a los que abastecían a la sociedad en la Antigüedad. Lo que explicaría también por qué se ha popularizado en estas zonas de la Península Ibérica, ya que los romanos construyeron sus posiciones más importantes en Extremadura y Andalucía.

Aunque creada en pleno resplandor romano, esta comida siempre se ha considerado un plato humilde. Tanto que sirvió de abastecimiento a las familias durante la Guerra Civil y posterior Pos-Guerra Española. Algo que no eclipsa que sea un plato rico y muy nutritivo.

Siendo platos típicos en fiestas como en Almáchar (Málaga) y Herrera del Duque (Badajoz).

Ingredientes:

150 gr de almendras crudas

3 dientes de ajo

300 g de miga de pan

¼ l de aceite de oliva refinado

Vinagre

Sal

(Estos dos últimos ingredientes variaran según si lo queremos la sopa más flojo o más fuerte)

Preparación:

Remoja la miga de pan con agua y luego ponla en el vaso de la batidora con las almendras, el aceite, vinagre y sal al gusto. Añade un poco de agua y tritúralo todo hasta conseguir una crema fina.

Cuélalo, añádele hielo y mételo en la nevera varias horas para que se ponga bien frio.

Acompañarlo:

Siendo una receta que se toma en tantos lugares, cada sitio tiene sus costumbres para comerlo.

Por ejemplo en Málaga se toma añadiendo pequeños cuadradillos de pan tostado y con uvas de moscatel peladas. Ambas cosas se sirven aparte y lo cierto es que así resulta delicioso.

Si tienes prisa y no te da tiempo de enfriarlo en la nevera, puedes añadirle hielos. Poniendo menos agua al hacerlo. Cuidado con este punto, ya que es muy fácil que por este resultado el plato de quede aguado o, como se dice “como aguachirle”.

Estos son los típicos platos que cuanto más veces se hagan mejoraran especialmente. Dándole cada tú propio gusto personal. Como ya le pasa a platos parecidos, como el gazpacho o salmorejo.

Recuerda que:

No debe quedar muy espeso, para que no resulte muy pesado, pero tampoco muy líquido.

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El botillo: para saciar al más exigente

Discutía –es un decir- no hace mucho con un amigo sobre qué es y qué lleva un botillo.  Claro que, gracias a las peripecias de la vida, yo jugaba con ventaja (mi vida es mía: no voy a contar nada más). El caso es que este producto, sólo apto para paladares duros y estómagos revestidos de amianto se hizo un hueco entre mis platos favoritos nada más probarlo.

Bien: la mitad de la discusión rondaba en torno a qué lleva el botillo. Y aquí la dejo zanjada tras consultar a la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de Botillo del Bierzo: según la institución, éste ha de llevar al menos un 65% de costilla de cerdo y un 10% de rabo del mismo animal.

Queda al criterio de cada fabricante el añadirle lengua, carrilleras, paleta y espinazo en la proporción que quieran, siempre y cuando estos ingredientes no superen el 20% del producto final y ninguno de los cuatro suponga más del 50% de la “carne extra”.

Con sabor

A todos los componentes se le añade sal, pimentón, ajo, aditivos autorizados y otras especias naturales. Una vez embutido, tenemos esta bomba de sabor –y calorías-, orgullo de la comarca leonesa del Bierzo.

La segunda mitad de la discusión giraba en torno a cómo cocinar el botillo. Y, mira, ahí nos equivocábamos los dos al creernos ambos únicos poseedores de la verdad: el embutido en cuestión puede prepararse de diversas formas, aunque existe una tradicional que, por cierto, ninguno de los dos recitaba con exactitud:

Una receta de muchos siglos

Empezamos por poner a cocer el botillo, de unos 800 gramos, durante un par de horas con agua suficiente para que lo cubra. A media hora de que se cumplan las dos, agregamos cuatro patatas medianas, peladas y enteras, medio kilo de berza –puede valer repollo- y cuatro chorizos. Como se habrá evaporado buena parte del agua, añade de nuevo hasta que se cubra el embutido.

Para comprobar que está listo, pincha las patatas: si estas dejan entrar el tenedor con facilidad o se rompen casi con el roce, el plato está listo.

Existen, por lo que he podido ver, una buena cantidad de recetas, aunque, también por lo visto en mis investigaciones, esta que aquí te he dejado es la que se considera “tradicional”. En cualquier caso, se trata de un plato para satisfacer al más glotón, aunque, eso sí conviene comerlo con cuidado: ya ves que es muy fuerte.

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Jardinera de hortalizas

Quizás estés buscando una forma agradable y colorida de que tus hijos coman hortalizas, ya que tienen muchos nutrientes que favorecen a su crecimiento. Hoy te ofrecemos una receta que además de ser muy sana da mucho juego a la hora de servir, ya que se puede combinar con muchas salsas.

Ideal para cenas, dietas (siempre que no se utilicen salsas) o guarnición tanto para carnes como para pescados. Una forma distinta de comer un plato de verduras que no sea del típico braseado y que está igualmente riquísimo. Prepárate porque este verano está lleno de colores y sabores que encantaran a grandes y pequeños de una manera verdaderamente fácil.

Ingredientes para 6 personas:

2 berenjenas medianas

2 calabacines medianos

2 zanahorias medianas

2 nabos

2 chalotes

2 puerros

1 diente de ajo

1 pimiento rojo mediano

1 pimiento verde mediano

500 gr de patatas

1 rama de apio

Berros

Perejil

Sal

Preparación:

Para empezar comenzaremos por ir lavando, limpiando y cortando las hortalizas anteriores en trozos similares en tamaño. Esto es debido a que, puesto que tienen más o menos la misma dureza, así tardaran el mismo tiempo en hacerse y no tendremos sorpresas de llevarnos a la boca ningún trozo duro o poco hecho.

Cogemos una olla amplia y con la ayuda de un suplemento especial, empezamos a cocer al vapor las patatas, el apio, las zanahorias y los nabos, que requieren un tiempo similar de unos 20 minutos, aproximados. Añadimos sal al agua.

Mientras o después, en otra olla o en la anterior, pondremos a cocer el resto de verduras: los calabacines, los ajos, los chalotes, las berenjenas, los puerros y los pimientos. Ya que también son similares en el proceso y tiempo de cocción. Salamos también el agua al gusto.

Con ya todas las hortalizas al dente, las colocamos en una fuente para servir. Podemos decorarla a nuestro gusto colocando las hortalizas por colores o composiciones llamativas, que hagan aun más apetitoso el plato. Enseguida espolvoreamos encima el perejil picado y los berros. Si lo precisa corregimos la sal o añadimos pimienta molida.

Ya solo tendremos que servir, la forma será aún caliente. Esta receta adquiere muchas formas de aliñarla, con aceite, vinagre de vino, manzana o molerá, o bien haciendo una vinagreta especial. Tanto con cualquier tipo de salsa, como mayonesas o salsas de tomate aromatizado, por ejemplo, con orégano.

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Perdiz con col

La receta de hoy no resulta altamente complicada, lo que hace que aunque parezca un plato complicado se pueda realizar por cualquiera. No sé si os habéis fijado, pero la perdiz, a diferencia de otras aves, siempre se sirve cocido con algún tipo de caldo, crema o escabeche. Esto es debido a que tiene una carne muy seca. Aun así, resulta un alimento delicioso ideal para cualquier celebración.

Ingredientes:

4 perdices

1 col

100 gr de tocino

½ kg de tomates maduros

2 zanahorias

2 cebollas

1 pastilla de caldo

1 cucharada de harina

Vino de cocina

Laurel

Aceite

Sal

Preparación:

Empezaremos por limpiar las perdices, recuerda que si se lo pides al carnicero lo podrá hacer por ti. Una vez abiertas sazonaremos con sal su interior, acompañándolo con 25 gramos de tocino en un trozo dentro de cada una. Comenzamos a freírlas en aceite hasta que estén doradas por ambos lados.

Cogemos una cazuela de barro, a poder ser. Verteremos el aceite de las perdices y echaremos sobre él la cebolla y zanahorias ralladas, doramos un poco antes de añadirle también los tomates pelados y sin pepitas, el vino y una hoja de laurel. Dejamos que se haga un poco unos 15 minutos. Pasado este tiempo espesaremos la salsa con un poco de harina y una pastilla de caldo concentrado durante unos minutos más.

Ahora será el momento en el que meteremos en la cazuela las perdices y bajamos el fuego a lento. Las dejaremos ahí cociéndose durante aproximadamente una hora.

Mientras prepararemos el resto su guarnición, las coles. El modo será hirviéndolas hasta que se ablanden, unos 10, 15 minutos. Las escurrimos y separamos sus hojas en grupos de dos o tres, exprimiéndolas hasta darle forma redondeada. Las embarramos en harina y las echamos a freír en abundante aceite caliente.

Una vez fritas las escurrimos y quitamos el exceso de aceite depositándolas en un papel de cocina. El momento de añadirlas al guiso será 5 minutos antes de que se acabe el tiempo de cocción. Esto hará que el rebozado se ablande.

Sugerencias:

Esta clase de plato entra en el grupo de los estofados. Por lo cual existe una norma no escrita de que son alimentos que mejoran mucho más de un día para otro. Así que te recomendamos que lo cocines la noche anterior a servirlo

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Arroz con pescado

Si buscas un plato de gran presencia visual y de sabor tradicional, sin duda alguna, el arroz con pescado es la opción estrella en la cocina española. Se compone de dos elementos fundamentales como son el arroz, imprescindible en cualquier cocina, y el pescado, en concreto bacalao, si bien se puede substituir por cualquier otro en atención a los gustos personales de cada uno, siendo más favorable aquellos que pueden salarse, puesto que el sabor se impregnará mucho más.  

Se trata de un plato muy sano y fácil de realizar apto para el día a día y para todo tipo de celebraciones de cierta relevancia. Tiene un sabor extraordinario y es muy sencillo de digerir, por lo que es recomendable, incluso, para los más pequeños de la casa. No se necesita de mucho tiempo disponible para su elaboración, poco más de treinta minutos y se trata de un plato sumamente accesible.

Ingredientes necesarios para su elaboración

Serán necesarios para un total de cuatro a cinco personas dos tazas de arroz, ¼ de bacalao salado, dos tomates frescos, un pimiento verde, una cebolla pequeña, un ramito de perejil, dos dientes de ajo, azafrán, aceite de oliva y sal.  Todos ellos son productos naturales, que es recomendable tener frescos, y que son muy económicos, por lo que es mucho más apto para el día a día de numerosas familias.

Para una mayor comodidad se recomienda tener a mano cada uno de los elementos sobre un mármol o tabla para que acceder a ello resulte mucho más sencillo y no se pierda tiempo en ello. El orden en la cocina se hace siempre imprescindible para tener agilidad y libertad de movimiento durante la elaboración.

Realización del plato

Es necesario dejar a remojo el bacalao a desalar durante toda la noche previa cambiándole el agua en alguna ocasión.

Mientras tanto, en una cazuela con fondo amplio se depositan tres cucharadas de aceite de oliva.

Se sofríe en ella la cebolla, troceada previamente, los ajos pelados, y el pimiento. Para realizar los trozos es imprescindible disponer de una tabla adecuada, limpiada debidamente, y de un cuchillo muy afilado, para que el corte se haga con mayor rapidez.

Es una combinación de colores extraordinariamente vitales y de belleza innata. A los dos minutos se incorporan los tomates troceados en rodajas muy delgadas y se machacan poco a poco con un tenedor hasta que se deshagan. Para esta tarea no es necesario realizar un exceso de fuerza sino que con un poco de presión y de movimientos en la muñeca será suficiente.

Mientras la salsa se va cociendo se desmiga el bacalao, despreciando siempre las espinas, puesto que no aportan nada al plato y pueden resultar sumamente incómodas. Se une a la salsa con cuidado y se le da unas vueltas con una cuchara de madera para, posteriormente, echar el arroz.  Sobre todo ello se depositan cinco vasos llenos de agua tibia y se pone la cazuela a potencia media sobre la vitrocerámica. El tiempo necesario de cocción es de veinte minutos.

El perejil y el azafrán en el mortero, con un poco de agua caliente, se añade en la cazuela. Es importante comprobar la sal periódicamente para que se encuentre en el punto exacto antes de ser servido.

Sin duda los toques de azafrán y perejil son los que les dan ese sabor tan particular, por lo que habrá que prestar mucha atención a la mezcla realizada en el mortero, con cuidado de no pasarse para que el sabor no resulte especialmente fuerte o, por el contrario, insuficiente.

Es importante decir que el arroz en este caso al encontrarse combinado con el pescado no se mostrará totalmente seco, sino que mantendrá cierta humedad en el plato.

La consistencia del pescado se puede comprobar retirándolo aparte a un plato, con una cuchara se debe desmenuzar de manera inmediata, simplemente con una cuchara, si esto no ocurriera quiere decir que necesita de más minutos de cocción hasta que esté a punto.

Presentación

Para una correcta presentación es adecuado que se emplee un sopero o, incluso una bandeja, de cualquier tipo de diseño, pues, en este caso, la parte más importante de este plato son sus notas aromáticas y el sabor espectacular que ofrece.

En el caso de los platos individuales no se recomienda un plato llano, sino un con fondo para que se pueda conservar la humedad y la salsa bañando el arroz y el pescado, además, de esta manera, es mucho más sencillo de degustar.

Creaciones sencillas y rápidas de realizar que pueden disfrutar mayores y pequeños. Un plato perfecto para emplear como segundo, o para los días de mayor calor por ser muy digestivo y fácil de combinar con todo tipo de elementos; zanahorias, guisantes… Se pueden aportar aquellos elementos de que se dispongan en la cocina.

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Otra forma de comer cordero

En muchas casa es típico comer cordero por Navidad, el problema es que ya cansa un poco y tenemos que buscar nuevas fórmulas para que nos siga pareciendo el plato más exquisito del mundo. Creo que esta vez, hasta los incondicionales del cordero al horno se planteen cambiar de receta y además se chupen los dedos y se queden con ganas de más. 

La fórmula que os propongo es la de hacerlo acompañado de rico hojaldre y alguna sorpresa que otra que os explicaré a continuación. Es verdad que en la cocina se necesita un poco de maña y fundamento, pero estoy segura de que os va a salir perfecto y que los invitados querrán repetir y te pedirán la receta.

 

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Cordero

Ingredientes:

– 1 pierna de cordero

– Un huevo o leche

– 50 gr de foie gras

– Un paquete de hojaldre

– Tomillo y romero (para quien el guste)

– Aceite de oliva

– Sal y pimienta

Elaboración:

El primer paso será quitarle la mayor grasa posible a nuestra pata de cordero. Podéis hacerlo vosotros mismos o pedirle a carnicero que os haga el favor de haceros el trabajo. Después doraremos la pierna de cordero para después meterla al horno. Una vez que ya hayamos marcado el cordero, lo sazonaremos con sal y pimienta.

Mientras hacemos este proceso, tendremos que encender el horno y precaletarlo a 200 º. Es muy importante que lo calentemos previamente porque de esa manera el horno ya estará a la temperatura adecuada desde que metemos el cordero.

En un plato pondremos el foie gras, el tomillo y el romero. Lo que tenemos que hacer en este caso es machacar el foie y mezclarlo con las hiervas. Una vez hayamos conseguido ligarlo bien, untaremos toda la pierna de cordero con esa mezcla.

Una vez hecho ese proceso, es la hora de usar el hojaldre. SI el hojaldre es congelado, se recomienda descongelarlo previamente para que después lo podamos manipular bien. Lo pondremos encima de la mesa sin quitarle el papel y envolveremos el cordero con ello. Para que las uniones nos queden bien y no se despegues es recomendable utilizar huevo o leche que podemos aplicar con una brocha.

Para que el hojaldre no se nos pegue a la fuente y lo podamos sacar sin problema, untaremos la bandeja con aceite o mantequilla y le añadiremos, sal, pimienta y un poco de tomillo. Para terminar, meteremos la pata de cordero en el horno ya caliente durante 30 minutos aproximadamente. El tiempo dependerá del tamaño de la pata. Después, solamente queda disfrutar del plato.

 

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Un rico Sándwich

Cada vez que preparamos un sándwich queremos hacerlo lo más rápido posible y tener la menor complicación para hacerlo, no siempre debemos prepararlo de jamón y queso (¡Qué aburrimiento!), hay más opciones y puedes hacerlo igual de rápido y sin dificultad, eso sí, si puede tomarse un poquito más de tiempo e imaginación saldrá estupendo.

La gran ventaja de los sándwiches es que pueden hacerse tanto fríos como calientes, a gusto del consumidor –y al tuyo-. En este post te daré algunas versiones para degustar el que se desee.

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Sándwich Clubhouse :

Ingredientes: 4 rodajas de pan blanco o integral de molde sin corteza, 2 lonchas de bacón, 2 lonchas de pavo, 1 huevo duro, 1 tomate, lechuga, mayonesa, kétchup y dos lonchas de queso cheddar.

Preparación: Hierve 1 huevo hasta que esté duro y déjalo enfriar.  En una sartén bien caliente y con un poquito de aceite fríe el bacón, deja que se dore y retíralo.  En la misma sartén, calienta el pavo.  Corta el tomate y el huevo en rodajas y la lechuga en tiras finas (en Juliana, que le dicen). Tuesta ligeramente las rodajas de pan en la sandwichera.

Montar el Clubhouse: Untamos la primera rebanada de pan con mayonesa, colocamos una rodaja de tomate y una loncha de queso, cogemos la segunda rebanada de pan y untamos con kétchup, colocamos una loncha de bacón y otra de huevo, otra rebanada de pan untada con mayonesa, colocamos una loncha de pavo, la lechuga y el tomate y ya por último se coloca la última rebanada de pan untada con kétchup, atravesamos con unos palillos para que al cortarlo en triangulo no se desarme.

Relleno para sándwiches fríos:

Para los rellenos ponemos los ingredientes de cada relleno en el vaso de la batidora hasta que quede una pasta para untar con facilidad.

Relleno de cangrejo: 1 huevo duro (trocear), 1 tetrabrick de nata de 200 gr., 6 o 7 palitos de cangrejo (trocear) y 1 cucharada sopera de mayonesa.

Relleno de paté: 2 huevos duros (trocear), 1 lata pequeña de paté y un tarro pequeño de mayonesa, utilizar medio bote.

Sándwiches calientes:

Sándwich de pollo a las finas hierbas con pepinillo:

Ingredientes: 1 panecillo Kaiser, 1 Pechuga de pollo, 1 tomate, mayonesa, ajo, sal, 1 frasco de pepinillos fileteados y 1 frasco de finas hierbas preparadas.

Preparación: La pechuga de pollo tiene que estar fileteada fina, adóbala con sal, ajo y finas hierbas, deja reposar un rato para que absorba los condimentos. Cuando consideres conveniente, fríe la pechuga en una sartén bien caliente y con poco aceite durante unos 8 minutos, retira y tapa.

Luego, lava el tomate y córtalo en rodajas finas, abre el frasco de pepinillo, saca la cantidad que desees (más el que e vas a comer según lo saques) y escúrrelo.

Ahora, abre el panecillo Kaiser por la mitad y tuéstalo un poco, retira, untar ambas caras del panecillo con mayonesa, coloca la pechuga, el tomate en rodajas y los pepinillos.  ¡Sabrosísimo!

Lo que esta hecho en casa es más sabroso y saludable, solo hay que ponerle cariño, entusiasmo e imaginación.

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Sopa de naranja con helado

¿Quién ha dicho que el helado es solo para el verano? En invierno también es un placer disfrutar de un sabroso y cremoso helado, sobre todo tras una comida abundante. El invierno es tiempo de naranjas, así que podemos aprovechar para mezclar ambas cosas en una original, fresca y cítrica sopa.

Hacer helado es muy sencillo, pero si no se tiene una heladera se hace necesario sacar del congelador la crema cada poco tiempo y batirla para evitar que se formen cristales. Aunque no es difícil se trata de un proceso laborioso que nos obliga a estar pendientes cada pocas horas para conseguir un resultado cremoso. Para simplificar la receta vamos a usar un helado comprado de una marca que nos guste.

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Besugo al horno

Hoy voy a explicaros la receta del besugo al horno. Es un receta facil de realizar, que tambien podriais hacerlo con la dorada o la lubina. 

Sobre el Besugo

El besugo es un pez marino que habita en las costas europeas, desde la zona tropical del Oceano Atlántico hasta noruega, y ocasionalmente, en el mar mediterráneo  Vive en bancos pequeños y puede llegar a medir hasta 65 cms de largo y pesar mas de 6 kg. Su cuerpo es alto y comprimido, de color rosado con tonos rojizos en el cuerpo. Los machos tienen una mancha negra característica encima de las aletas.

Algunos trucos adicionales:

A pesar de que es un plato típico navideño, se puede comer en cualquier mes, sobretodo en los meses de invierno que es cuando mejor está y mejor precio tiene, exceptuando la navidad que tiene precios desorbitados.

El modo más tradicional es cocinarlo al horno, pero admite otras preparaciones como a la sal o a la plancha.

Recuerda que el tiempo de cocción en el horno es proporcional al peso, si el peso es mayor pues tienes que darle más tiempo, y si el peso es menor tendrías que darle menos tiempo.

Siempre hay que ir echandole el líquido por encima tanto al besugo como a las patatas para que no se queme. 

Ingredientes

1 besugo grande

2 limones

1 diente de ajo

4 patatas medianas

1 cebolla mediana

aceite oliva virgen extra

sal

pimienta

Vino blanco

Realización

Pidele al pescadero que limpie el besugo, lo vacíe y lo desescame. Corta un limón en medias rodajas, y el otro limon la mitad en cuartos y de la otra mitad sacale el zumo.

Con el cuchillo haz unos pequeños cortes en la parte superior del pescado. Despues, salpimenta el besugo por fuera y por dentro. Coloca medias rodajas de limón en los cortes.

Pela las patatas y cortalas en rodajas. Corta la cebolla en juliana fina. Pon las patatas y la cebolla en el fondo de la bandeja: primero pondremos la cebolla haciendo una capa y despues por encima las patatas en rodajas. Salpimentar, luego colocar por encima de las patatas el besugo. Rociar con un poco de aceite.

Por encima poner los ajos picados en cuadraditos. Rociar con el jugo de limón. Echarle medio vaso de vino blanco.

Meter la bandeja con el besugo en el horno precalentado a 160-170 grados durante 60 minutos. Regular la temperatura para que se dore sin quemarse.

Cuando haya transcurrido este tiempo, sacar del horno y servir.

En resumen…

Cuando hagas esta receta en casa van a quedar encantados contigo.

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Trucos en la cocina

Siempre necesitamos algunos truquillos al hacer nuestras comidas y así nos ahorramos tiempo y dolores de cabeza.  En este post te informamos de algunos de esos trucos.

Pechuga de Pavo Seca: Sabemos que la pechuga de pavo casi siempre, por no decir siempre, queda muy seca. Cuando hagas pavo al horno, si lo vas a hacer entero, haz lo siguiente: compra en la farmacia una jeringa con aguja, la llenas de whisky o ron y se la pinchas en varias partes de la pechuga. Hazlo varias veces mientras el pavo está en el horno. Riquísimo.

Detalle del Zancarrón en Salsa con Vermout

Estofado de Carne Dura: Si vas hacer estofado de carne, mientras se va haciendo, échale un poquito de bicarbonato, con la punta de una cuchara pequeña, bastara para que quede muy suave.

Corrigiendo

Comida Muy Salada: Si la comida te está quedando salada mientras la cocinas y no quieres echarle más agua, puedes echarle una patata picada y dejar que se cocine con la comida, absorberá gran cantidad de sal.

Pastoso o Apelmazado: Si vas hacer arroz o pasta y no quieres que se te peguen o te queden pastosos o apelmazados, échale ½ limón al agua hirviendo y después echa el arroz o la pasta, te quedara suelto y perfecto.

Esos (molestos) grumitos

Grumos en la Sopa de Sobre: Si quieres preparar una sopa de sobre, en la que normalmente se hacen grumos, échale un chorrito de aceite de oliva al agua hirviendo y después echa el contenido del sobre sin dejar de remover.

Aceites con Sabores: Si quieres que tu aceite para la ensalada tenga otro sabor, puedes agregarle a tu aceitera el condimento que más te guste como un ajo, o una guindilla o unas ramitas de menta o de hierbabuena, le dará a tus ensaladas un sabor… huuummm… especial.

De hacerlo, hagámoslo bien

Ensalada bien aliñada: Cuando tengas la ensalada ya limpia y puesta en un recipiente, lo primero que tienes que echarle es la sal, después el vinagre y por último el aceite: te quedará mucho más sabrosa.

Tomates bien pelados: Si quieres pelar tomates y que no se te vaya parte de la carne con la piel, pon un cazo con agua a hervir y cuando ya esté hirviendo, retírala del fuego y pones los tomates durante 1 minuto, los retiras y pélalos, veras que fácil se pelan.

Albóndigas Suaves y Jugosas: Si quieres que las albóndigas te salgan mucho más suaves, puedes echarle a la carne picada una rebanada de pan de molde previamente mojado y un huevo. Mézclalo bien y sazónalo a tu gusto.